Entrevista sobre el proyecto "Madrid Agrocomposta"

El colegio Siglo XXI está participando, a través del huerto Siglo XXI en el proyecto piloto "Madrid Agrocomposta". Se trata de una experiencia que ha puesto en marcha el Ayuntamiento de Madrid dirigida a la recogida de residuos orgánicos domésticos para su compostaje en fincas agrícolas ecológicas de los alrededores de Madrid. Dos veces a la semana se recogen los residuos orgánicos producidos en el comedor del colegio, así como los aportados por familias en el huerto, y se trasladan a las fincas de estos agricultores ecológicos, que los compostan.

Entrevistamos a José Antonio Benito y Emilio Luque, dos de los hortelanos del Huerto Siglo XXI y padres de Infantil y Secundaria, el lunes 16 de mayo de 2016

¿Qué está haciendo ya el colegio por el programa de “Madrid Agrocomposta” que ha puesto en marcha el ayuntamiento de Madrid?

Aunque en principio es un programa piloto orientado a la recogida de residuos domésticos, en nuestro caso lo redirigimos desde un principio hacia la cocina y el comedor del colegio, en atención al gran volumen de residuos orgánicos que ahí se generan. Los restos vegetales de la cocina ya los estábamos compostando en el huerto desde hacía varios años, así que nos dirigimos a Isabel Azanza para intentar implicar en el proyecto al comedor, puesto que el programa de agrocompostaje abarca no solo residuos vegetales sin cocinar, sino todo tipo de residuo orgánico, incluso procesado.

Isabel mostró desde un principio muy buena disposición para participar en el proyecto y es ella quien realmente ha logrado que la experiencia sea un éxito. Con la participación del comedor nos hemos colocado a la cabeza en volumen de residuos, en comparación con otras instituciones y colectivos participantes en el programa. Lógico si pensamos que en el comedor comen 300 niños todos los días. De todas formas, siempre hemos tenido presente que el programa está orientado a las familias. Así, hicimos una convocatoria inicial entre las familias del colegio, que tuvo un éxito relativo pero suficiente para hacer una recogida de residuos paralela en el huerto. Poco a poco se ha ido sumando alguna familia más a esta experiencia.

Desde nuestro punto de vista, uno de los objetivos del programa es crear conciencia ciudadana sobre el impacto medioambiental de nuestros residuos y demostrar que es posible otro modelo; entre otras cosas porque para 2020 la Unión Europea nos exige alcanzar unos niveles de reciclaje de residuos de los que estamos muy lejos todavía. Esta conciencia entre la población puede lograrse directamente, haciendo que cada vez más ciudadanos participen en un programa como este. Pero también debemos ser conscientes del enorme potencial que tienen los centros educativos en este sentido: por un lado, los alumnos serán ciudadanos adultos dentro de poco y, por otro, el modelo llega ya a las familias, en la medida en que los niños son conscientes de su participación en el programa.


¿Cómo podemos participar las familias?

Es tan sencillo como traer los residuos orgánicos de tu casa. Todo tipo de residuos orgánicos. No solo los residuos frescos (restos de frutas y verduras sin cocinar) sino que el programa permite recoger todo tipo de residuos orgánicos, es decir, "todo aquello que alguna vez estuvo vivo".


¿Cómo se puede ir más allá y aprovechar este recurso de aprendizaje para hacer más real nuestra seña “ABIERTO AL MEDIO” y “promover una sociedad más justa”?

Desde nuestro punto de vista, completaríamos de verdad este proyecto de dos maneras.

- En primer lugar, dándole un sentido educativo. Estamos en un colegio, y en nuestra opinión deberíamos preguntarnos por el sentido educativo de todo lo que hacemos en este entorno.

 - En segundo lugar, la apertura al medio debe realizarse desde el aula. Se trataría, primero, de incorporar el proyecto al aula y, después, de tomar conciencia de que eso supone una apertura al medio: el huerto, la ciudad, el campo…

¿Cómo podemos hacer que este proyecto llegue al aula?

Dándole sentido educativo realmente.

Te ponemos un ejemplo. Como te hemos dicho antes, llevamos varios años compostando los residuos frescos de la cocina en el huerto. Esto es muy interesante. Por un lado, con ello estamos contribuyendo a reducir el volumen de residuos de la cocina y estamos haciendo de nuestras compostadoras las más productivas de toda la Red de Huertos Urbanos de Madrid. Por otro, supone una conexión entre el huerto y el colegio, pero se queda entre la cocina y el huerto. Es decir, no llega al aula. Incluso dudamos de que much@s alumn@s o docentes lo sepan.

Para incorporar al aula el compostaje, y todo lo que se hace en el huerto, simplemente hay poner en práctica su potencial educativo.


¿Y como creéis que se puede acercar el huerto al proyecto educativo? ¿Qué otras señas de identidad de nuestro PEC se ven reflejadas en esta herramienta educativa que es el huerto?


Para nosotros hay dos atractivos centrales en el uso del huerto y el compostaje como recursos educativos de primer nivel, que refuerzan y ponen en práctica el PEC.

Por un lado, está más que demostrado que l@s chic@s se concentran más y memorizan mejor lo que aprenden fuera de las aulas, y tanto mejor cuanto más en contacto estén con la Naturaleza. Un reciente informe del King's College londinense señalaba que mejoraba la salud, la cohesión social y las actitudes de los alumnos entre sí. Está demostrado que se aprende mejor en espacios abiertos. Muchas veces las dinámicas que se pueden establecer en el aula, los conflictos, se resolverían fácilmente saliendo simplemente media hora a un espacio verde. En nuestro caso.

Es verdad que el huerto no son los pinares de Balsaín, pero a cambio está muy, muy cerca; al menos, físicamente, porque muchos miembros de nuestra comunidad educativa no saben de su existencia, ni la razón por la que se llama "Huerto Escolar Siglo XXI".

Esta relación más estrecha con el medio que el huerto quería y quiere posibilitar está muy bien recogida en esta seña del PEC: abierto al medio.

Pero, en segundo pero quizá más importante lugar, el compostaje y el huerto ofrecen magníficas oportunidades transversales para poner en acción todas las claves de nuestro proyecto educativo. Y aquí transversal se refiere no solo a las distintas asignaturas, sino también a los distintos niveles y etapas del colegio.

No es la única oportunidad, claro está: como el proyecto LÓVA de 5º Primaria ha dejado claro, o como podría serlo mucho más la revista, la cuestión es enfocar el aprendizaje hacia la práctica, haciendo que nuestr@s chic@s puedan aprender con alegría, experimentando y pasándoselo bien en entornos y con tareas reales, y no enclaustrados en sus simulacros; que aprendan siendo críticos, democráticos mediante diseños educativos vanguardistas, sabiendo que una economía circular como la que ofrece el agrocompostaje es la única solidaria e inclusiva a estas alturas. Este proyecto en concreto, y los que podría venir con el liderazgo del colegio, nos conecta directamente con nuestro entorno cercano.

No es la única oportunidad para la enseñanza por proyectos, pero pensamos que es de las mejores. En pocos lugares, desde luego, se pueden estudiar mejor ciencias naturales, pero también matemáticas (¿cuánto mide este bancal?, perímetro, área o volumen) o arte (¿has oído hablar del Land Art?). Pocos niños olvidarán el ecosistema del compostaje, cuando al cribarlo van viendo arañas, lombrices y cochinillas, y en el microscopio nemátodos y hongos.

Porque recordemos que esto es un colegio y traemos a nuestro hij@s para que aprendan. Siendo felices. Pero para que aprendan. NO solamente para que sean felices. Para que aprendan estando alegres. Para que aprendan siendo críticos. Para que aprendan siendo inclusivos. Para que aprendan siendo creativos. Y para que aprendan “abiertos al medio”. Es decir, todas las señas de identidad del PEC debemos ponerlas en relación con el aprendizaje. Es en este sentido donde pensamos que el huerto es un espacio ideal para poner en práctica muchas de nuestras señas de identidad.

Cuando hablamos de huerto no se trata tanto de salir a cultivar como de utilizar este espacio verde como herramienta educativa. Ya sea para hacer que el alumno esté mejor física o mentalmente como para poner en práctica y desarrollar grandes bloques del curriculum que se pueden desarrollar perfectamente aquí en el huerto. El huerto es un espacio de observación. Está lleno de vida: plantas, insectos … En vez de estudiarlo sobre el papel o en una pantalla de ordenador se puede ver en "la realidad". Se trata de hacer un “aprendizaje significativo”. De ver exactamente para qué sirve calcular la superficie de un bancal: quizás para calcular cuantas lechugas se pueden plantar en él.


¿Qué efecto creéis que puede tener este proyecto a partir de ahora entre el huerto y el colegio?


Hace unas semanas nos hemos dirigido a dirección y claustro para contarles la oportunidad de aprendizaje que pensamos que tiene el programa de agrocompostaje y, el huerto, en general.

Entendemos que es final de curso y no se pueden cambiar las programaciones a esta alturas del curso. No obstante, ya se ha realizado una salida a una de las fincas donde están compostando los restos orgánicos. El objetivo es que l@s chic@s terminen de ver cual es el proceso de compostaje, que puedan hablar con los agricultores y ver qué, muy cerca de Madrid, a menos de 50 Km, se cultivan frutas y verduras ecológicas, que alguien les cuente la diferencia entre un producto convencional y un producto ecológico. En definitiva, una oportunidad de aprendizaje en relación con este proyecto.
Pensamos que para el curso que viene se llevarán a cabo más actividades. El huerto lleva ya en funcionamiento cinco años, pensamos que es un buen momento para incorporarlo al aula como herramienta de aprendizaje.

Esperamos y confiamos en que realmente se cree esa dinámica, esa apertura al medio de la que se habla en nuestro proyecto pedagógico.

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